EL RÍO TORMES EN LEDESMA

n este apartado describimos cada tramo del río Tormes en Ledesma.

Hemos diferenciado dos tramos del río Tormes en Ledesma dentro de la ruta, por un lado la zona más tranquila que llamamos tramo 1, desde el que tenemos unas vistas panorámicas de todo el conjunto de Ledesma y la zona más “humanizada” ya que es habitual que haya pescadores en la margen izquierda, gente paseando o merendando en la alameda y disfrutando en la terraza de los chiringuitos a la sombra de los chopos. Y el tramo 2, la zona más virgen del río, no obstante buena parte es zona L.I.C., en este tramo disfrutaremos de la tranquilidad y el encanto que tiene surcar el río en piragua sin más molestias que el viento y el placer del canto de las aves que nos observan desde la atalayas de árboles y berrocales graníticos.

Tramo 1: zona chiringuitos

Está delimitado por dos aceñas conocidas la de la alameda o el vado (al oeste) y la de German (al este). Al estar el agua en casi reposo total durante años se acumularon sedimentos en el lado aguas arriba de la pesquera de la alameda generando un cúmulo de arena donde antiguamente había una playa fluvial. Este lugar servía de zona de baño y por ello se construyeron 3 chiringuitos, de los cuales uno se ha mantenido en funcionamiento durante los meses de verano de 2015. Este es nuestro punto de partida por ser el lugar de mejor acceso al río y accesibilidad para los turistas. A el se llega por un camino de tierra y hay zona suficiente para que puedan aparcar los vehículos.

Tramo 2: entre vegetación y berrocales graníticos

Tras la primera toma de contacto con las piraguas, nos dirigimos al tramo 2, lo que requiere bajarnos para remontar la pesquera de German. Esta nos da acceso a los ojos de los puentes, pasaremos debajo del gran arco descrito en el puente nuevo y de los 5 del puente viejo, donde podremos ver algunas marcas de cantero. Si te gusta cantar es buen lugar porque actúa como una caja de resonancia amplificando el sonido más de lo que se puede imaginar.  No menos importantes son las vistas de la muralla, que siempre vemos desde arriba, sin duda alguna desde el río se intuye aún mejor lo difícil que tenía que ser atacar la Villa desde este lugar.

Dejando el pueblo atrás nos adentramos en la zona L.I.C., sin duda te sorprenderá el silencio sólo roto por el sonido de la corriente molestada por la piragua y del canto de aves que, escondidas entre los arbustos nos vigilan. Seguro que verás a la garza real, fugazmente al martín pescador, el avetorillo o las oropéndolas;  águilas y milanos surcando los cielos, y en ocasiones muy especiales alguna nutria buscando sustento entre ramas y raíces bajo el agua,… por mencionar algunas especies.

En este tramo también hay zonas con acumulación de sedimentos creando playas fluviales, donde antaño se bañaban lugareños y foráneos. Hoy se mantienen pero ya no se utilizan, para nosotros son buen lugar para descansar unos minutos.

En esta zona llegan las emociones fuertes del río Tormes en Ledesma, los rápidos producidos por la demolición de la pesquera de El Salao cuyos restos ocasionan una pequeña corriente poco profunda (máximo 1.50m) donde pondrá a prueba la pericia y el trabajo en equipo. Con tanta emoción es fácil no percatarse de los resto de la aceña que junto al río se levanta, o que entre las rocas en la ladera se dejan ver restos de edificaciones. Una vez superado continuamos hasta la pequeña presa donde nos damos la vuelta y regresamos al punto de partida. Lugar donde podemos disfrutar de rocas esculpidas con formas curvas por el agua, algunas con silueta curiosas, que sumergidas bajo el agua nos harán mantener alerta, pues si no las vemos a tiempo podemos quedar colgados de una de ellas.

A la vuelta tendremos siempre vigilante entre las laderas a Santa María la Mayor. Iglesia que si estuviésemos en la costa bien podría ser un faro que alumbrara el recorrido por el río Tormes hasta Ledesma.


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